TÉCNICAS
CORRECTAS DE PRESENTACIÓN EN PÚBLICO
Un
problema, con el que suele enfrentarse el orador, es el no saber como
desplazarse hasta el escenario para hacer uso de la palabra y una vez ahí, como
ubicarse, que hacer y que no hacer mientras se entra en contacto verbal con el
público y sobre todo, no saber como empezar, desarrollar y concluir la
exposición. Y si a esto le sumamos el desconocimiento de las técnicas oratorias
que nos permiten ganarnos la simpatía del público y el poder mantenerlos bajo
nuestro control, tenemos como resultado, una presentación oratoria deslucida
por la falta de pericia y profesionalismo.
La
presencia del orador en público, implica el cumplimiento de una serie de pasos
técnicos que garantizan su correcta participación oratoria. Es una secuencia
que nos enseña, punto por punto, que hacer desde que ingresamos al escenario
hasta el momento en que nos retiramos. Quizá parezca una secuencia muy
mecanizada pero la experiencia nos dice que es la mejor forma de hacer nuestra
presentación en público, principalmente si somos principiantes. Recomendamos su
práctica constante, hasta el extremo de que se vuelva algo instintivo en
nosotros.
1° TRANSITO INICIAL
Es el
desplazamiento que hace el orador desde su ubicación inicial hasta ubicarse
frente al público en el escenario. Inicialmente, si nos sentimos muy
emocionados involucra la ejecución de algunos ejercicios de distensión y/o
relajamiento como los que consignáramos en capítulos anteriores. Al momento de
ser anunciados hay que levantarnos de nuestro asiento y caminar con naturalidad
hacia nuestra ubicación en el escenario; cuerpo erguido y una sonrisa agradable
en el rostro, demostrando confianza y seguridad personal.
Poner
especial cuidado en el vestido a utilizarse, lógicamente ello dependerá del
tipo de público al que nos dirijamos, el lugar donde se realizará la
presentación y la ocasión en la que se tenga que hacer uso de la palabra. De
preferencia que sean ropas con las que nos sintamos cómodos y que sepamos, nos
caen bien. El aseo personal, es otro aspecto que no debemos descuidar; el baño
diario, la limpieza de uñas, de dientes y de la cavidad bucal. Esto se
complementan con el acicalamiento; peinado, maquillaje y corte de uñas.
Este
primer paso es el más importante pues a medida que usted vaya desplazándose
todas las miradas convergerán sobre su persona, no baje la cabeza ni se muestre
abochornado, al contrario, camine erguido, sonriente y mirando al público. Aquí
juega papel importante la autosugestión positiva para adquirir la Actitud
Mental Positiva (A.M.P.). Mentalmente repítase palabras de aliento: ¡Yo voy a
lograrlo! ¡Brindaré el mejor discurso de mi vida! ¡Yo no tengo miedo, el miedo
no existe en mi cuerpo! ¡Soy un triunfador!
2° UBICACIÓN EN EL ESCENARIO.-
El orador
debe ubicarse en un lugar estratégico del escenario. Este lugar lo constituye
el centro del escenario; ahí donde convergen las miradas de los presentes. Esta
ubicación sólo rige cuando no haya nadie a espaldas del orador, en caso de
haber un “Presidium” (personas en torno a una mesa) le corresponde ubicarse a
un costado del escenario en posición diagonal, de esta manera no da la espalda
a nadie y se ubica en un lugar cómodo, donde puede ver a todos los asistentes y
éstos pueden verlo a él.
Otras
ubicaciones estratégicas lo constituyen los lugares donde están instalados los
siguientes elementos: Atril (Podium); la ubicación es detrás del mueble, con el
cuerpo erguido y con las manos colocadas sobre la parte superior del atril,
aquí pueden colocarse las hojas del discurso o tarjetas de ayuda. Pedestal con micrófono;
ubicarse detrás de él, acondicionando el micrófono a la altura de los labios
(dos dedos de distancia), mantener el cuerpo erguido y hablar sin cogerlo.
Cuando se utiliza el micrófono de mano; cogerlo con la izquierda y tener la
derecha en posición vertical, colgando al lado de la pierna.
Cuando se
utiliza la pizarra, la ubicación es al lado izquierdo; uno debe escribir de
izquierda a derecha, teniendo mucho cuidado de no dar la espalda al público.
Cuando exista un presentador o Maestro de Ceremonias, la ubicación será el
lugar que él ocupaba antes de nuestra llegada. Al ubicarnos frente al público,
hacerlo con el cuerpo erguido, los talones juntos, las manos unidas a la altura
del ombligo (con la yema de los dedos juntos, con los dedos entrelazados o en
forma de bóveda). Mirar al público y mostrarse sonriente.
3° SILENCIO PSICOLÓGICO.-
El
orador, cuando se encuentra frente al público, debe esperar a que se produzca
el silencio absoluto -nadie del público debe hablar ni hacer ruido-, jamás y
por ningún motivo, debe hacerse uso de la palabra cuando los presentes están
aplaudiendo, conversando u ovacionando al orador. El no tener en cuenta estas
recomendaciones puede ocasionar que el público no escuche el integro del
mensaje o que lo capte con distorsión y lo más peligroso aún, que no nos tomen
en serio como expositores.
UTILIZACION DEL MICROFONO
En la
foto Ronald Reagan fue elegido presidente de Estados Unidos en 1980 y 1984
haciendo uso del micrófono en una de sus múltiples presentaciones en público.
Biblioteca de Consulta Microsoft ® Encarta ® 2005.
Producido
el último aplauso o último comentario -al momento de su presentación en
público-, el orador debe esperar de tres a cinco segundos para iniciar su
disertación. Estos segundos de silencio absoluto, deben servir para mirar y
conocer al público con el que tendrá que tratar: ¿Se muestra amistoso?
¿Agresivo? ¿Que tácticas o estrategias se deberá utilizar para cautivar su
atención? ¿Se podrá persuadirlo? ¿Se podrá conmoverlo? Y sobre todo, comunicarle
muy sutilmente que a partir de ese momento ¡el que manda, es usted!
El
silencio psicológico causa impacto en el público; en esos segundos el orador
tiene que demostrar confianza, seguridad personal y trasmitir que él es el
“dueño” de la reunión. En esta parte hay que tener mucho cuidado con las
miradas, muchos de los presentes trataran de avasallarnos o de incomodarnos
–evite las miradas fijas e incomodas y concéntrese en aquellas que se muestren
amistosas-. Una mala mirada puede ponernos nerviosos o incómodos. Hay que
ganarnos la simpatía del público, mirándolo y brindándole una cálida sonrisa.
4° EL SALUDO.-
En el
saludo, el orador entra en contacto verbal con el público. Es una fórmula
amistosa y formal de acercarnos a los oyentes con el afán de ganarnos su
atención y de trasmitirle nuestros cumplidos. El saludo ha existido desde
tiempos inmemoriales y se adecua a pautas establecidas por la sociedad, sea por
costumbre o por ley. El saludo, es lo primero que se dice en un discurso y se
efectúa siempre por orden jerárquico; es decir, del más importante al menos
importante.
El saludo
consta de dos partes: identificación y complementación. En la primera parte se
identifica a las personas presentes y se les nombra por su grado, cargo, título
y/o nombre, por ejemplo: Señor Alcalde Provincial, Señores Regidores...,
Público presente, etc. Este orden jerárquico tiene que ver con el orden de
precedencias establecido de acuerdo a ley. El orden puede ser por motivos de
corte político, militar, religioso y/o académico.
La
complementación es una cortesía breve en la que se augura a los saludados un
buen momento del día – según la hora en que nos encontremos- por ejemplo:
"Buenos días", "Buenas tardes” y/o “Buenas noches”. Al margen de
estos dos elementos básicos, tener presente que si son muchas las personas a
las que hay que saludar, hacerlo sólo a las más importantes o en su defecto
hacer un saludo de forma general para que todos se sientan incluidos. No
olvidarse de saludar al público o multitud reunida, ellos constituyen la base
de toda reunión oratoria.
5° EL GALANTEO.-
Son
palabras de agrado o de reconocimiento que el orador manifiesta al público
oyente. Estas palabras deben ser sinceras pues tienen por objeto ganarnos la
aceptación y buena voluntad del público. Ejemplo: "Es para mi un alto
honor dirigirme a un público tan culto e inteligente como ustedes..."
"Realmente estar frente a ustedes me llena de una alegría indescriptible,
pues los considero como mis hermanos..."
Ante un
grupo de bomberos podría decirse: “Queridos amigos, es para mi un honor estar
frente a ustedes, personas valientes y desprendidas que pese a no recibir pago
alguno, sacrifican sus vidas por nosotros; luchando sin desmayo contra el fuego
y salvando la vida de los siniestrados. Que orgulloso me siento de estar con
ustedes esta noche… A continuación mi mensaje....”
Si se
tratase, por ejemplo, de un grupo de damas reunidas, podría usarse la siguiente
forma: “Queridas amigas, ingresar a este recinto, donde ustedes se encuentran
presentes, es como ingresar al más hermoso y maravilloso de todos los jardines
que existen en el mundo; aquí puedo ver y admirar: margaritas, chavelitas,
rosas, claveles y tantas otras flores hermosas, creación divina de nuestro Señor.
A continuación paso a decirles lo siguiente...”.
6° EL DISCURSO.-
El
discurso, es la parte medular de la oratoria ya que el arte de la elocuencia se
basa principalmente en la elaboración y exposición de los mismos. Por ello,
podemos decir que el discurso, es el mensaje oral que se transmite al auditorio
con miras de lograr el cumplimiento de un determinado objetivo (persuadir,
enseñar, conmover o agradar).
7° DESPEDIDA Y TRANSITO FINAL.-
Concluida
la participación del orador, éste debe decir, como palabras finales:
"Gracias", "Muchas gracias" o "He concluido” y de allí
no pronunciar ninguna más. Ello da constancia de que ha terminado su
participación y que el público ya puede aplaudirlo. Al obviar esta
recomendación se crea confusión entre los oyentes; no se percatan cuando ha
concluido el discurso para poder aplaudirlo. No es correcto decir: “Muchas
gracias... por su atención prestada, espero que les haya agradado mi
exposición...” Lo correcto es decir: “Por su atención prestada y con el deseo
de que les haya agradado mi exposición, me despido diciéndoles muchas gracias”.
Dichas
las palabras finales, el orador debe agradecer con la mirada y con una sonrisa
sincera los aplausos del auditorio, debe retirarse con el cuerpo erguido y con
la satisfacción personal de haber cumplido a plenitud su labor. Al igual que
cuando uno ingresa al escenario -y el público nos observa con detenimiento- al
retirarnos, el público también nos observa, pero con la intención de
agradecernos por la brillantez de nuestro discurso o para reprocharnos el
haberlos aburrido.
Muchas
veces al culminar una exposición, el orador es solicitado por los asistentes
para agradecerle personalmente por sus palabras, para conocerlo y estrecharle
la mano, o también para pedirle algún consejo o recomendación, tratémoslos con
cortesía y poniendo bastante atención a sus requerimientos. Algunos lo
solicitaran para tomarse fotografías, firmar los libros del autor o hasta para
pedirles autógrafos. Nunca desairarlos, ni mostrarse pedantes con ellos.
REFERENCIA:
ENCICLOPEDIA EUMED http://www.eumed.net/libros/2007b/302/tecnicas%20correctas%20de%20presentacion.htm
TAREA ACADÉMICA Nª
03
1.
Elabore un mapa mental sobre las técnicas correctas
de presentación en público.
2.
Imagina un tema a disertar y explica cómo aplicarías
las técnicas de presentación en público.
3.
Elabore un mapa mental del
video observado en clase. Y realice su análisis
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